El privilegio del profesor: ¿realmente afecta a la transferencia de tecnología?
Las universidades son la cuna del conocimiento, las nuevas tecnologías y la innovación. Estas nuevas tecnologías e innovaciones pueden ser la base de empresas de alta tecnología de éxito o pueden resultar de interés para socios externos dispuestos a adquirirlas o licenciarlas. La forma de controlar y poseer formalmente estos activos intangibles es mediante derechos de propiedad intelectual (IPRs), principalmente patentes cuando hablamos de desarrollos técnicos.
Hasta los años 80, la estructura de propiedad de las innovaciones surgidas en las universidades variaba ampliamente entre países. En algunos países como EE. UU., Alemania o Suecia, los investigadores eran los propietarios de sus desarrollos, lo que se conoce como “Professor’s privilege”, mientras que en otros países como España o Reino Unido ya existía una fuerte implantación de la propiedad institucional. Sin embargo, la U.S. Bayh-Dole Act de 1980 impulsó un cambio y las universidades pasaron a ser las principales propietarias de las innovaciones desarrolladas en ellas por sus investigadores. Este modelo fue implantándose lentamente en la mayoría de países europeos donde el “Professor’s privilege” todavía era una realidad, y en la actualidad solo Italia y Suecia mantienen este privilegio.
*Datos de Catalina Martinz, WIPO 2018.
Desde el momento en que las universidades se convirtieron en las principales propietarias de las innovaciones universitarias, adquirieron la responsabilidad de transferirlas y explotarlas, y fue entonces cuando nacieron la mayoría de las oficinas de transferencia de tecnología (TTOs). Uno de los principales argumentos utilizados para apoyar la abolición del “Professor’s privilege” es que las universidades tienen más éxito que los profesores a la hora de comercializar innovaciones.
La afirmación anterior ha sido durante mucho tiempo una fuente de controversia y, aunque existe mucha investigación en este campo, sigue siendo un tema de actualidad sin una respuesta clara. Sin embargo, desde Viromii no creemos que esta sea la pregunta adecuada. La tasa de comercialización y transferencia de innovaciones universitarias no está relacionada con el hecho de que un país tenga o no el “Professor’s privilege”. Si tomamos Suecia y Países Bajos como ejemplos, ambos se sitúan entre los países líderes del mundo en innovación y transferencia de tecnología; en Suecia se aplica el principio de “Professor’s privilege”, pero no en Países Bajos. Por el contrario, tenemos el caso de España, donde las universidades son las propietarias, e Italia, que sigue el “Professor’s privilege” desde 2001, y ambos obtienen puntuaciones bastante bajas en impacto de innovación y transferencia de tecnología.
Como puede verse en estos ejemplos, la propiedad de la IP no es el principal factor que influye en el éxito y el impacto de la innovación y la transferencia de tecnología. Existen otros factores sociales y políticos relevantes que pueden activar, mejorar e incentivar la transferencia de tecnología y la creación de valor a partir de innovaciones universitarias; el foco debería ponerse en identificar estos factores y crear un entorno que fomente y facilite los procesos de transferencia. Uno de los factores que Viromii ha identificado es la proximidad y las relaciones entre industria y universidades: las universidades que trabajan para aumentar su red industrial son mejores transfiriendo sus innovaciones. Por eso, en Viromii estamos trabajando con TTOs para aumentar su visibilidad y conectarlas con socios industriales, con el objetivo de asegurar relaciones a largo plazo que generen valor y retornos en términos de transferencia de tecnología y conocimiento.
Fuentes: